R A D H E S
Ni siquiera la lluvia podrá apagar el fuego de la pasión que me consume. Ni siquiera la muerte podrá poner fin a la vida que tu presencia ha engendrado en mis entrañas. Ni siquiera la noche podrá ocultar la luz que tu sonrisa ha puesto en mi vida. Ni siquiera el día podrá ocultar las sombras que tu ausencia crea en mi ánimo. Ni siquiera el viento, podrá llevarse las semillas que tu mirada ha esparcido en mi corazón. Ni siquiera el fragor de la tormenta podrá acallar la música de tu voz en mis oídos. Ni siquiera las violentas aguas de un mar embravecido podrán ahogar la ilusión de estrecharte, un día, entre mis brazos. Ni siquiera un festín en el Olimpo podrá saciar el hambre que de ti tengo . Ni siquiera la distancia podrá hacerme olvidar tu cuerpo, tu voz, tu risa. Ni siquiera la tristeza de no poder tenerte podrá oscurecer la dicha de tu recuerdo Ni siquiera las lágrimas que buscan mis mejillas podrán enturbiar la visión de tu rostro en aquella playa Ni siquiera el dolor que siento, podrá privarme de pensar en ti a todas horas Ni siquiera la rabia y la impotencia podrán alterar la paz que tu mirada me produce. Ni siquiera el transcurrir de los años podrá impedir que te quiera como un niño Ni siquiera la fatiga, el desaliento, podrán impedir que acuda a tu llamada Ni siquiera otros besos podrán apartar de mi piel el recuerdo de tus labios Ni siquiera el recuerdo de viejos amores podrá empañar la ilusión de empezar de nuevo. Ni siquiera la belleza de tu cuerpo podrá eclipsar la frescura de tu risa. Ni siquiera tú podrás impedir que mi corazón siga latiendo. ¿Ni siquiera el sol podrá fundir el hielo de tu corazón y dejar que el amor inunde tu pecho?
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