|
R A D H E S
Estoy seguro de que vendrá con dolor, embozada en un halo de miedo y engalanada con el hábito de la incertidumbre. En su mirada oscura, no hallaré sino sendas de misterio. De sus labios no saldrán palabras que hablen de sueños ni promesas de esperanza y ni siquiera me quedará la ilusión de pensar en un mañana. Únicamente el recuerdo de lo que pude haber sido y no fui llenará las horas que pasemos juntos. Ella, sentada en silencio a mi lado, dejará que mis pensamientos me lleven hasta aquel lugar, cuando mis ojos reposaban tranquilos en el reflejo de los tuyos en tanto nuestros corazones jugaban, sin prisa, a acompasarse . Recordaré junto a ella aquel atardecer oscuro y solitario en el que mis manos buscaban los dedos de las tuyas aprendiendo sus formas, grabándolas a fuego y sangre en mi memoria. Nada comprendí en aquel momento tan lejano, no podía saber que aquel instante no era vivido para entonces, sino para que ahora, en el instante de la muerte, pudiera recordarte tan bella tan serena. Y ella, a mi lado, sin decir palabra, contemplará mis pensamientos sin inmutarse sin comprender lo que significa el amor para los que aún somos mortales.
|